Por la tangente

Archivado en: fanesca — mentilicia at 5:45 pm on Viernes, Noviembre 28, 2008

O irse por los cerros de Ubeda como se dice en España, según me lo ha informado mi corresponsal privada.
El alemán es más técnico (y aburrido) , habla directamente de un Themaverfehlung (desviarse del tema) y es uno de los errores más temidos a la hora de escribir un ensayo. Durante mis años como estudiante de traducción, tenía que soportar dos horas a la semana una cátedra acerca de los peligros de irse por las ramas (como dirían los argentinos) a la hora del examen. De consejos para evitar, si la pregunta estaba relacionada con el calentamiento global, de NO terminar escribiendo 2 páginas enteras sobre la reencarnación del cangrejo que perdió su inmortalidad debido al gran agujero de la capa de ozono. Por poner sólo un ejemplo.

Dos horas a la semana, en las que yo me preguntaba si de verdad habrá tanta gente a la que le pasen este tipo de errores. Sabemos que en muchos ámbitos, por ejemplo en la política, ésta es una práctica voluntaria para evadir una desilusionante respuesta, como una fina forma de mentir o de maquillar la cruda realidad , pero que alguien se vaya del tema en preguntas tan puntuales… no sé.

Hoy al medio día leía el periódico y me enteré de que Quito ya tiene nueva reina. La curiosidad me llevo a querer saber más acerca de ella, sino le conoceré por algún lado (Quito puede llegar a ser un pañuelo) o simplemente qué hacía de su vida antes del reinado.

Me encontré con unos videos de las candidatas, en los que cada una se presenta brevemente, después una voz les pregunta algo muy puntual y aquí tienen las mejores respuestas:)

La caja

Archivado en: fanesca — mentilicia at 3:48 pm on Viernes, Noviembre 14, 2008

Ahi va otro video. O “vidio” como dicen los españoles. Uno de los grandes misterios de de la humanidad.
¿Por qué? Si siempre lo castellanizan todo. Todo desde u dos, hasta ace dece y gualqui talqui.
¿Por qué pronuncian V I D I O, como los gringos? ¿Y no video, como se escribe?

A próposito de no fumar marihuana…

Archivado en: fanesca — mentilicia at 2:56 pm on Viernes, Noviembre 7, 2008

Y la versión larga, por si todavía no se han hecho pipi de la risa, je je…

Change, we need

Archivado en: fanesca — mentilicia at 2:16 pm on Miércoles, Noviembre 5, 2008

Me pregunto si en el futuro, los historiadores se referirán al siglo XXI con un A.O y D.O.
Sin pretender endiosar a Obama, ni nada parecido. Se sobreentiende.
Pero si el futuro se desenvuelve como se perfila y el nuevo presidente de los Estados Unidos, no sólo se limita a romper esquemas raciales y clasistas, sino también a cumplir tan sólo un porcentaje de sus promesas electorales, el fenómeno Obama, terminará implantándose definitivamente, devolviéndole a la humanidad la esperanza en el cambio, la oportunidad de redireccionarse…

En el futuro, quizá, cuando oigamos Cambalache, no cantaremos más a voz en pecho la estrofa inicial y quizá nos parezca absurdo, que alguien alguna vez, haya podido asegurar que el siglo XX(I) fue un despliegue de maldad, insolente…
Seguro los pesimistas presentes pensarán en este momento que exagero y me equivoco. Y puede ser que tengan razón.
Pero yo hoy me he despertado con la certeza de que en este mundo de porquería no todo está dicho. Que las cosas aún pueden cambiarse. Que podemos ser, colectiva e individualmente, mejores.

Esperemos vivir para verlo.
Mientras tanto…

 

No fumes marihuana

Archivado en: fanesca — mentilicia at 4:30 pm on Martes, Noviembre 4, 2008

Campaña del gobierno chileno para prevenir el consumo de la marihuana en los jóvenes. Me encanta como dice Marihuana la voz de la introducción, je je…

huvni

Archivado en: fanesca — mentilicia at 6:29 pm on Miércoles, Octubre 29, 2008

Sin ser conscientes de ello, constantemente en nuestras vidas, estamos expuestos a sociabilizar con seres no identificados provenientes de otro círculo social , otro grupo de amigos, otra forma de pensar, otros mundos.
Extraterrestres.
Muchas veces, estos seres, a pesar de compartir, días, meses, décadas junto a nosotros, por ejemplo como colegas de oficina, compañeros de estudios, vecinos, etc, etc, nunca dejan de ser un huvni: humano volador (uno nunca sabe) no identificado. Pero muchos otros, consiguen calarse casi imperceptiblemente en nuestras vidas y pasan a formar parte de nosotros, influyen nuestros pensamientos, nuestra percepción, nuestros gustos, o simplemente están, de forma latente en algún área de nuestra vida.

Soy de las que al despertarme lo primero que hago es recapitular todos los sueños de la noche anterior. Nunca, creo, me he despertado sin saber qué he soñado. Incluso cuando tenía más o menos 14 años y atravesaba por la bizarra fase de la adolescencia, se me ocurrió empezar una bitácora de los sueños, en dónde relataba, sin puntos ni comas, ni relación alguna, los acontecimientos ocurridos en mi cabeza durante la noche anterior. Si mis 14 años hubieran tenido lugar en la era de la Web 2.0, dónde las bitácoras ya no son de papel y se llaman blogs, seguramente, mi recopilación de frustradas historias de amor suscitadas a la luz del foco del refrigerador hubieran sido sin duda un hit. Me hubieran dado el premio al mejor blog en la categoría peculiaridades oníricas y la fama incluso me hubiera alcanzado para que uno de los cientos de amores platónicos, protagonistas principales de la saga de historietas se entere de mi existencia.
Pero no fue así. Para lo único que me sirvió llevar el seudo diario es para darme cuenta que los sueños no sólo son (eran) una mala mezcla de guiones de Corín Tellado y una producción de Tim Burton, sino de que son el mejor radar de huvnis en mi vida. O mejor dicho de ex huvnis. Para mí, no hay mejor forma de saber que alguno de esos extraterrestres a pasado a formar- positiva o negativamente- parte de mi vida, cuando de repente una noche se hace presente en mi sueño. Por ejemplo, los primeros años que viví en Alemania, el escenario donde se desarrollaban mis historias nocturnas seguía siendo Quito. Los protagonistas, seguían siendo quiteñ@s y el idioma oficial del sueño seguia siendo español. Con el tiempo, se iban construyendo elementos de Múnich en mi Quito imaginario, los personajes empezaban a decir ubahn, en lugar de metro, y
así sucesivamente.

Ayer por la noche me fui a la hacienda de mi abuela, donde pasé la mayor parte de mi infancia. Llegué y todo estaba cambiado, había mucha gente y en la montaña estaban contruyendo un castillo. Inmenso. Los dueños son los Beckham y los constructores y albañiles (atención: a partir de aquí puede que la lectura resulte un poco excluyente y se torne aburrida) ex compañeros del colegio. Al mando el nico, con su casco amarillo, quien conspiraba junto con liseta cómo dividirse sólo entre los dos los 800 millones de Euros que les habían pagado por el castillo, mientras que otro compañeito, quien se había enterado del plan, trataba de casarse con la conspiradora para hacerse con el botín. Yo decidí volver a casa y mientras atravezaba un parqueadero me crucé con mi jefe metido en un cuerpo de luchador de sumo, quien por algún motivo desconocido trataba de atacarme. Yo, que al estirar mi mano me encontre con una botella vacía de cerveza, no supe hacer mejor cosa que estrellarla contra la pared, convirtiéndola en un arma cortopunzante. Intenté defenderme, pero mi arma no le hacía ni mella. Él, se acercó y pegando un salto casi olímpico ( y sorpendente si consideramos su peso) cayo encima mío convirtiéndome en una calcomanía sobre el pavimento…
Fue la primera vez que soñé con él.

Grasófilos

Archivado en: fanesca — mentilicia at 3:54 pm on Lunes, Octubre 20, 2008

Me acabo de devorar un chocolate. 226 Kcal. en menos de 30 segundos. Según el empaque, el 11% de lo que un adulto debería consumir diariamente. No sé cuándo empecé a contar cuántas calorías como, ni cuántas calorías pierdo. (Supongo que cuando empecé a sentir su peso). Lo único que sé, es que el esfuerzo y la satisfacción, al perderlas y al ganarlas, son inversamente proporcionales. Por ejemplo, uno tiene que torturarse 15 minutos en una máquina para quemar el chocolate que nos atragantamos en 30 segundos. La vida es injusta, qué más da.

Recuerdo todavía cuando en mis tiempos de esbeltez, una persona non grata me dijo que la mujer a partir de los 20 empieza a engordarse y que ni siquiera me preocupe por tratar de evitarlo, por que en mi caso, la genética ya me había echado la suerte. ¡Bruja!, pensé. Lamentablemente en todo el sentido de la palabra. Y es que lo que se hereda no se hurta: ni las caderas grandes, ni el metabolismo lento ni el incondicional amor por la buena comida. El paladar francés.

No es sorprendente entonces que mis recuerdos de la niñez giren alrededor de las sobremesas, ni que lo que más extrañe de Ecuador sean las distintas variaciones en las que se prepara y sirve el delicioso chancho, ni que ahora esté yendo (¡voluntariamente!) 3 días a la semana al gimnasio, porque en diciembre pasaré 21 días en Estados Unidos y ya tengo lista la lista con los restaurantes que visitaré. ¡Sufrir previamente para poder comer tranquila!

¿Pero es que acaso hay algo más placentero en esta vida que el postre después de la cena? ¿O algo más doloroso y patético que un régimen alimenticio? Cada mañana cuando en el metro me encuentro rodeada por mujeres cuerpos de chupetes, no puedo evitar preguntarme qué sentido tendrán sus vidas (si es que tuviesen alguno). ¿Qué les motiva a levantarse en la mañana sino es el croissant de chocolate del desayuno? ¿Qué les ayuda a sobrevivir el bajón de los meses de otoño sino es la cercanía del pavo navideño? ¿Por qué razón en su vida se les ocurriría viajar a México sino sería por los tacos y las quesadillas?

Lo peor de pertenecer a esta marginada y perseguida minoría es que somos fieles practicantes de la sabiduría popular de que Dios los cría y el pollo asado los junta ,por lo que tendemos inconcientemente a rodearnos de personas dotadas de buen(os) diente(s). Sin darnos cuenta, nuestra vida social se reduce a la invitación a comer en la casa de fulanita, el café (con torta) en la tarde con las amigas, y cuando la idea de organizar Das Perfekte Dinner entre nuestro propio círculo de amigos, ha dejado de ser un simple comentario de sobremesa, es por que no hay más marcha atrás… vamos en (buen) camino.

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Ni de aquí, ni de allá

Archivado en: bio — mentilicia at 9:39 am on Viernes, Octubre 10, 2008

Antes de vivir en un país con cuatro estaciones, tenía la osadía de afirmar que el otoño era la mejor época del año.
También me acuerdo como, cuando era tan ingenua para sostener eso, un día un amigo que vivía al otro lado del hemisferio, me escribió un mail, contándome entre otras cosas, que se había acabado el verano, y “aquí ya todos estamos con la depresión de octubre…” Me reí. Depresión de octubre, ja. (ja ja ja ja).

<Wetterempfindlich> El alemán, preciso como él sólo, tiene entre su infinito repertorio un adejtivo muy adecuado para anticipar la crisis existencial que cualquier mortal atravieza (si es que el otoño le ha sabido coger desprevenido) desde finales de septiembre a más tardar comienzos de diciembre (cuando el ánimo vuelve al cuerpo con los olores navideños) que podría libremente traducirse como “sensible a los cambios de estación”.

Un día como todos los anteriores uno se depierta y la vida ha perdido su sentido. El trabajo es insufrible. Las relaciones personales se enfrían. Un vacío inmenso le empieza a carcomer a uno las entrañas dejándonos huecos, secos, frágiles. “¿Qué hago aquí?” me pregunto, hasta que pocos días después, como todos los años, llega una carta de la seguridad social, invitándome a participar en alguna actividad recreativa que me ayude a contrarrestar la influencia del clima en mi sique, recordándome que el otoño es el causante de todos mis males, que no es eterno y que en pocas semanas todo habrá vuelto a la normalidad. Espero.

Y mientras tanto, aprovecho el estado permanente de añoranza para seguir metiendo el dedo en la llaga y escucho radio ecuatoriana (via intenet en el trabajo), agudizando la crisis india-maría que padecemos todos los exiliados, emigrados, huídos o echados más tarde o más temprano. Aunque octubre sea por lo general el mes por excelencia.

Día cero

Archivado en: recomendaciones — mentilicia at 11:21 am on Jueves, Octubre 2, 2008

Sólo faltan un mes y dos días para las elecciones presidenciales en EE.UU.
Ayer acabé de leer un libro que me recomendó una amiga. Y si bien, la historia es realmente intensa, para mi gusto, el escritor ha sido muy políticamente correcto.
No voy a decirles de qué libro se trata, para no arruinarles la lectura (seguro que se les cruzará por las manos tarde o temprano), pero seguro que si ya lo han leído o si lo leen pronto, sabrán exactamente de qué libro les estoy hablando. La trama se desarrolla en una sociedad madrileña contemporáneamente idealizada. Tan progresista que ya en las primeras páginas, cuando el narrador describe a uno de sus personajes principales, sentado en el salón de clases, no olvida mencionar entre sus compañeros, al colombiano colorinche y al ecuatoriano pelos de puas y más tarde aparece el joven futbolista argentino en busca de la fama y la fortuna y la nigeriana que tiene que ganarse la vida como prostituta… no se le ha escapado ningún tema candente, ni ningún cliché, por supuesto.
Pero supongo que por eso mismo su libro ha gustado tanto. Por que ha sido publicado en el momento en el que hablar (directa o indirectamente) de sociedades mixtas e igualitarias, está tan de moda. Recalco el verbo hablar.
En la práctica estamos aún a años luz. Eso sí, el debate es cada día más profundo, sobre todo con la cercanía de las elecciones presidenciales en EE.UU, la pregunta de si el mundo está preparado para ser gobernado por un negro está presente en todos los medios.
El otro día leí una opinión de Santiago Roldós (mi ídolo desde siempre), en la que resumía la ironía de aquella pregunta perfectamente:
“Meses atrás, los periódicos ya comenzaron a preguntarse si los Estados Unidos estaban listos para ser gobernados por una mujer o por un negro. Sin noticias de que antes de la primera elección de W. Bush se preguntaran si estaban listos para ser gobernados por un imbécil.

Además, un video de la organización declareyourself.com que anima a los ciudadanos a visitar las urnas, de una manera poco usual. Esta vez, recordándoles que gracias a la democracia, ahora “el amor” ya no tiene barreras de raza.

Inside Outside

Archivado en: recomendaciones — mentilicia at 4:30 pm on Lunes, Septiembre 29, 2008

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