De correazos y ubres…
Las dos peores cosas que le pueden pasar a uno cuando vive lejos de casa es que le llamen a la madrugada para darle una mala noticia (por cierto en orsai hay un muy buen post sobre este tema) y sentir que se está más perdido que camarón en locro en lo que a la actualidad del país se refiere.
Y los ecuatorianos exiliados no la tenemos fácil, sobre todo tratándose de política. En el país se cambia de presidente como quien cambia de calzoncillo. Acordarse ( o enterarse) de quién está al mando es toda una hazaña. En los últimos ocho años han habido 7 diferentes presidentes. Para tener un parámetro de comparación, en el mismo lapso, Francia ha tenido 2, Estados Unidos 2, e incluso Colombia ha tenido 2.
El lunes llegué al trabajo como todos los lunes por la mañana: despeinada, semi dormina y con ganas de sacarme la lotería para presentar mi renuncia y largarme a las Bahamas. Luego la rutina: me preparo un café, reviso mi email y leo el diario español EL PAIS para ver como va este mundo. ¡Y qué me encuentro! La noticia de la semana. El ejercito colombiano mata al número dos de las FARC. Pero antes invadió territorio ecuatoriano. Siento que la noticia me desconcierta un poco. Aunque sigo sin saber qué pensar.
Horas después. Entro nuevamente al periódico y me encuentro con otra noticia que decía esta vez que Ecuador considera la acción de Colombia como un hecho de guerra. Más tarde que Ecuador expulsa al embajador Colombiano del país, después que militariza la frontera y asi suscesivamente… Me empieza a invadir una sensación un poco extraña, más que angustia o preocupación es una especie de indignación. Primero por tener que enterarme de este tipo de noticias por terceros -y es que a quién le gusta que el vecino le cuente lo que pasa en casa- y segundo porque aún sigo sin saber qué pensar.
Por un lado entiendo que se tache de inadmitible el comportamiento por parte del ejercito colombiano al invadir “alevosamente” territorio ecuatoriano, por otro, y el campamento de las FARC en el que se mató a Reyes, ¿no estaba también en nuestro país? ¿Por qué no se le considera también como invasión? O es que estaban asentados allí con el permiso de alguién. ¿De quién?
Así que empiezo a leer todas las noticias que encuentro al respeto, envío emails solicitando información a mis corresponsales personales, los que me responden diligentemente proporcionándome no sólo información muy puntual acerca del conflicto, sino también propaganda subliminal del Socialismo del Siglo XXI, lo cual para nada me molesta, aunque preferiría continuar definiéndome como una persona apolítica (risas) (silencio). Y en eso me pasé toda la semana.
El viernes por la madrugada, regresando a casa, alcanzo a leer en las pantallas de las estaciones del metro, donde pasan noticias recientes, informaciones del tiempo, etc. que: “el presidente Correa se reconcilia con Uribe y América Látina puede dormir tranquila” y después se los ve dándose palmaditas de reconciliación. ¡Qué temperamentales que somos! Ayer se estaban declarando la guerra y hoy intercambian apretones de manos mientras el uno le promete “nunca más volver a entrar sin permiso”.
Yo por mi parte sigo nadando en mi sopa de papas (léase locro). Cuando acababa de entender un poco de qué iba el conflicto, ellos ya estaban hizando la bandera blanca. Cuánto les durará el amor, me pregunto.
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uribe
correa


