Desde el congelador

Archivado en: bio, fanesca — mentilicia at 3:12 pm on Jueves, Marzo 27, 2008

Jueves por la mañana, 2 grados, 4 horas de sueño, el cielo gris, en el trabajo. ¿Puede ser más deprimente? Sí.

Un colega alemán que tiene un nombre escandinavo que más bien parece turco, y que es un fiel apasionado de la cultura ibérica, me pregunta, mientras se quitaba los auriculares de su iPod: ¿Alejandra conoces a Alejandro…? No acababa de decir su nombre y a mí, la melancolía ya me estaba invadiendo, abriéndose paso por cada uno de los recuerdos que he dejado a la intemperie… y me pregunto si lo amééééé, ¿Lo ves?

Por supuesto no a este colega. Y en realidad a ningún otro espécimen masculino. Simplemente, que el mero nombramiento de Alejandro (Sanz), en el marco de este cuadro deprimente que adorna un día que se supone debería ser
P R I M A V E R A
, me pone en ánimo de querer cortarme las venas, lanzarme a las rieles del tranvía, en fin de infundirme cualquier tipo de dolor voluntariamente, para olvidarme del triste panorama.

Es 27 de marzo, primera semana de primavera en esta parte del hemisferio, y el pronóstico del tiempo… (suspiro) es más desolador que el futuro del Tíbet. Aunque se rumorea, que para el fin de semana la temperatura va a subir a 15 grados, soleado. Ver para creer. Yo por mi parte, estaré preparada -Bikini en mano*- para cualquier eventualidad;)

Recuerdos del señor solSin embargo, mientras escribo esto me doy cuenta de lo bajo que he caído. Alegrarme por una mañana soleada con un sol que no calienta y por 15 grados que se sienten como 10, me da la pauta de que cada día estoy más alemana en lo referente al clima, o en otras palabras: me conformo con cualquier porquería. Eso sí, para todo lo demás son muy punteros, los más altos estándares por aquí, el orden y la puntualidad por allí, las calles sin huecos, la seguridad social, el Aldi, pero y el clima: un asco, vomitivo. Para llorar.

Admito que mi juicio es bastante duro. Y ¿qué se puede esperar de una persona que pasó de vivir en un país en el que el sol es tanto, que su sola presencia fastidia, a uno en el que su copia pirateada (léase cámara de bronceado) se vende por 4 euros los 11 minutos. Bien dicen que nadie aprecia lo que tiene hasta que lo pierde … o a más tardar hasta que uno se ve la cara tono transparente blancuzco con franjas percudidas en el espejo.

*¿Bikini con 15 grados? Uno nunca sabe, puede ser a lo máximo que lleguemos este año.

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