Pan, techo y empleo

Archivado en: fanesca — mentilicia at 11:31 am on Martes, Diciembre 16, 2008

Una de las anécdotas más rememoradas de mi infancia es la del Melloco.

Como introducción tengo que decir que mi abuela fue una hacendada por imposición de de la vida, y que desde temprana edad estuvo a cargo de centenares de trabajadores.

Un día, no recuerdo exactamente ni que mes ni que año, sólo sé que estábamos en su casa de Quito, yo y algunos de mis primos, sentados en su sala. Ella disfrutaba del añico de tecnología que acaba de llegar a la hacienda (por lo que puedo deducir que tuvo que haber sido algún día después de ¡1996!) y hablaba con su mano derecha en el campo. Nosotros vegetábamos y escuchábamos su conversación, la que transcribiré a continuación:

- …Sí, para la cosecha…

- Sí, consigue nomás más gente. Va a hacer falta.

-¿Cómo?

-No oigo, ¿qué me dices?

- ¿El Melloco?

-Uy no, no. Ese vago, perezoso, ladrón. No, no, no, no.

-¿Cómo, qué?

-¿Qué se ha muerto? ¿El Melloco?

-Uy pobre, descanse en paz. Buen hombre era. Bueno era.

Hoy, al leer la prensa ecuatoriana, me he acordado de esta anécdota.

De que no hay nunca muerto malo. Ni siquiera Febres Cordero. Supongo que hoy, 13,5 millones de ecuatorianos (o los que aún no hayan emigrado) llorarán a la leyenda de la política del país, al ex presidente, al ex alcalde, ex diputado… llorarán por que cuando Febres Cordero era presidente, en el país todo marchaba bien, no había delincuencia, había prosperidad, todos menos los que se apelliden Restrepo o Benavides, o los que sigan esperando a algún familiar que salió en los ochenta a comprar cigarrillos en la noche y aún no haya regresado a casa…

Susceptibles

Archivado en: fanesca — mentilicia at 12:56 pm on Martes, Diciembre 9, 2008

Sobre las diferencias de género se ha hablado lo suficiente.
Que si los hombres son menos sensibles, menos comunicativos, menos multitasking y las mujeres no pueden parquear un auto. Conocidos clichés. Pero después del ataque de susceptibilidad sufrido ayer por un amigo (ojo que no menciono nombres para evitar futuros resentimientos), quien estaba ofendido por haberse tenido que enterar por terceros de la publicación de este blog :), ha sido reconfortante ver que las diferencias van más allá de los sexos y que gracias a Dios, en éste mundo el sentimentalismo está más o menos bien distribuido. Repito, menos mal, sino terminaríamos como en ésta publicidad.