Siempre en domingo

Archivado en: fanesca — mentilicia at 2:00 pm on Domingo, Marzo 1, 2009

Hoy salió el sol y aunque parezca difícil de imaginarse, es la única entretención que tiene este domingo. Después de tantos años en Alemania, sigo sin acostumbrarme a que el domingo es un día un poco “obsoleto” que he sabido sobrevivirlo ya sea escribiendo aburridas entradas de blog, durmiendo o comiendo. Hasta ahora.

El viernes hubo huelga de transportes en Múnich. Sí huelga. Sin piedras, llantas quemadas, ni gases lacrimógenos, pero huelga. No circulaban ni buses, ni tranvías, ni el metro. Para movilizarse quedaba el auto, la bici o las propias patitas.
Auto no tenemos (hablo en plural porque me refiero a mí y a la veci con la que comparto casa), y el tiempo no da(ba) aún para salir ni en bici ni a pie. La veci ( también conocida como mum en otras entradas del blog) recurrió a la Vitamina B, como le llaman los alemanes, a lo que nosotos llamamos palancas o contactos, y consiguió que una amiguita le lleve en auto al trabajo y le traiga de regreso. Y como recompensa, tuvo el privilegio de sentarse a nuestra mesa y disfrutar de nuestros manjares por la noche. E Infalible en una mesa compuesta por tres mujeres, a más tardar después del superpostre, llegó el cargo de conciencia junto con el tema predilecto : la dieta.

Pero ésta vez fue más que una letanía de confesiones y falsas promesas de mejorar los habitos alimenticios, fue una conversación reveladora, la luz al final del túnel. Resulta que la amiguita está leyendo un libro, que te promete la (di)solución de todas las guatas, sin tener que renunciar a ningún grupo alimenticio. Y lo mejor de todo, es que reconoce que la debilidad que sentimos frente a los brownies con helado de vainilla, las barras de chocolate, los muffings, los pancakes, no es por causa de nuestra propia glotonería sino por la tal Insulina. Quien aparentemente ha sido la que nos ha venido arruinando la vida, silenciosamente, desde hace mucho tiempo.

Al día siguiente me fui al centro. Me atragnté mi ultimo McDonald y me compré el libro. Podríamos haber empezado la dieta (que no la llamaremos dieta para no entrar en conflictos internos más profundos, sino cambio de habitos alimenticios) hoy mismo, sino fuera porque en Alemania (vuelve la burra al trigo) los domingos no está habierto nada y se necesita comprar muchos alimentos que nos hacen falta. Así que por motivos de fuerza mayor, el inicio del comienzo en nuestra nueva vida tuvo que ser postergado, pero sólo hasta el lunes…

Sin embargo, admito, me un poco preocupa que éste nuevo estilo de vida haga que los domingos sean aún más interminables, aunque ahora que parece que se acerca nuevamente el buen clima, siempre nos queda la opción de hacer deporte…

Quizá mis futuros post de fín de semana se parezcan más a este video de Siempre en Domingo, programa que mi abuela, quien por cierto poseía un sexto sentido muy desarrollado, veía y me “obligaba” a verlo con ella de niña.
Seguramente como entrenamiento forzado para sobrevivir a los tantos domingos aburridos que presintía me espararían en la vida.

Rueda tape.