Tregua

Archivado en: fanesca — mentilicia at 11:15 pm on Lunes, Mayo 18, 2009

La primera vez que lloré leyendo una novela fue cuando Santomé se enteró de que Avellaneda había fallecido.
Santomé es, para los que nunca hayan leído “La Tregua”, un oficinista uruguayo contando los días para jubilarse, para alcanzar el ocio tan anhelado. Casi ya sin esperar más sorpresas de la vida, viudo, con 3 hijos, un día se enamora de Laura Avellaneda, una joven colega que acaba de entrar a trabajar en la empresa. La relación se desarrolla lenta, pero intensamente: se buscan un departamento juntos dónde pueden vivir plenamente su relación furtiva, hasta que un día Santomé decide que va a pedirle matrimonio . Pero esto no llega a suceder, pues Avellaneda nunca más vuelve a la oficina. Santomé no sabe nada de ella. La espera. La extraña. De ella no se sabe nada.

Un 23 de septiembre suena el teléfono, Santomé contesta. Era el tio de ella que llamaba para decir que Laura había fallecido.

“Falleció”, dijo la voz del tío. La palabra es un asco. Falleció significa un trámite: “Una mala noticia, señor”, había dicho el tío. ¿Él qué sabe? ¿Qué sabe cómo una mala noticia puede destruir el futuro y el rostro y el tacto y el sueño? ¿Qué sabe, eh? Lo único que sabe es decir: “Falleció”, algo tan insoportablemente fácil como eso. Seguramente se estaba encogiendo de hombros. Y eso también era un asco. (…) Cuando estuve en casa solo en mi cuarto, cuando hasta la pobre Blanca me retiró el consuelo de su silencio, moví los labios para decir: “Murió. Avellaneda murió”, porque murió es la palabra, murió es el derrumbe de la vida, murió viene de adentro, trae la verdadera respiración del dolor, murió es la desesperación, la nada frígida y total, el abismo sencillo, el abismo.

Fue la primera vez que lei a Benedetti. Desde ese día mi escritor favorito. La primera vez que un libro me revolvía los intestinos. Me hacía llorar, después de haberme hecho suspirar tantos capítulos. La primera vez que un libro me hizo soñar ser escritora. Si es que ser escritora significaba la capacidad de tocar las entrañas con unas comas y unos puntos suspensivos…

Hoy la prensa me trajo la noticia de que Benedetti falleció el domingo. Sobra decir que fallecer es un trámite nada más.

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**viceversa**

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte

tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte

tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte

o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.

M.Benedetti.

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