Sin pelos en la lengua

Archivado en: cafeBabel, extranjerismos — mentilicia at 1:10 am on Viernes, Agosto 15, 2008

 A propósito de connotaciones y demás confusiones, a continuación un texto publicado en cafebabel.com.

Los distintos usos que tiene el pelo en los diferentes idiomas, pueden poner a Europa los pelos de punta. Ya los marineros en el siglo XV sabían que el pelo es algo importante. Durante sus largos viajes, ni se afeitaban ni se cortaban el cabello y, si alguno de ellos caía por la borda, sus compañeros… ¡lo salvaban por los pelos! Es decir lo rescataban agarrándole de la melena.

Por lo tanto, no es de extrañar oír decir a un español que sale de un asunto peliagudo (peludo para los alemanes, Eine haarige Angelegenheit) en el último momento “me he salvado por los pelos”.

O mały włos! (a un pelo) grita un polaco cuando ha logrado resolver un asunto muy espinoso, que hubiera podido, por menos de un pelo para los franceses (A un poil près!), salir mal. Y cuando el francés dice que alguien tiene un pelo en la mano (un poil dans la main) es porque esa persona es un tanto vaga.

En algunos idiomas como el polaco, no existe ninguna diferencia entre la vellosidad corporal y el cabello que cubre nuestras cabezas. Los dos se conocen como włos(pelo). El mismo fenómeno ocurre también en la lengua inglesa, la que emplea la palabra hair indistintamente. En otros idiomas es un poco más complejo. El alemán, por ejemplo, habla de Haaren (para los de la cabeza) y Behaarung (para el cuerpo), el francés, de cheveux y poils y el español, de cabellos para la cabeza y vellos para el cuerpo (pelo para ambos).

¿Creéis que es una tomadura de pelo? Nada de ello. Es más, el alemán habla de un asunto peludo cuando quiere decir que algo es duro de pelar y de tener pelos en los dientes (Haare auf den Zähnen zu haben), para referirse a una persona despierta. Mientras que el español no tiene pelos en la lengua, cuando dice sin reparo lo que piensa, el francés tiene pelos en la misma (avoir un cheveux sur la langue) cuando habla como si tuviera la lengua de trapo. No es ninguna sorpresa entonces que tantos significados se presten a que en Europa acabemos tirándonos de los pelos.

Por Anna Lisowska, Warszawa.

Ustedes y vosotros

Archivado en: extranjerismos, fanesca — mentilicia at 5:48 pm on Miércoles, Marzo 5, 2008

Cada vez que escribo un post oscilo entre si escribir como hablo o como quiero que me lean.

Como hablo de ustedes, preferiría también utilizar esta forma cuando me refiero al lector en la segunda persona plural, pero cada vez que empiezo a teclear, me detengo a pensar si realmente quiero que me lean sudaca.
No porque me avergüence, sino primeramente por miedo al racismo. Tema que -gracias a la ola e/inmigratoria, de los últimos años- está muy de moda y que además es el mejor argumento para defender cualquier comportamiento que sería imposible justificar lógicamente.
Segundo y más importante, porque un poco me llega a la médula tener diariamente que demostrar al mundo que el español es un sólo idioma y que más allá de la barrera del <os-les> es un poco cuestión de cultura general el poder o no entenderse internacionalmente.
No es raro que frecuentemente me pregunten ¿hablas ecuatoriano?, o tener que leer en anuncios de empleo que “se necesita a una persona que hable mexicano y español”. O como lo que le pasó a un amigo hace no mucho tiempo cuando conoció a una bulgara que estudia “españa“. -¿España? Le preguntón él. -¿Una carreara nueva, estudias la cultura del país? - No. Le respondió. -Estudio el idioma españa. Español es lo que se habla en America Latina y españa en España.
Sin más comentarios.

Menta fresca y arvejas

Archivado en: extranjerismos, recetas — mentilicia at 5:32 pm on Martes, Febrero 26, 2008

arveja arveja arveja arveja arveja arveja

El primer post en un blog ha sido para mí siempre el más difícil. Después de pasarme tres días en blanco frente al ordenador, se me ocurrió empezar con algo bastante neutral, pero no soso. Una receta que contenga menta fresca, sea fácil y que sus ingredientes se puedan encontrar en cualquier parte del mundo, ya que con esto de la globalización hoy estamos aquí, mañana probablemente allí y pasado en la super trinchera. Así que descartado el postre de maracuyá, también conocido como fruta de la pasión, con salsa de menta. Apenas acababa de decididirme por un puré de arvejas, me estaba encontrando con el siguiente problema. Las bolitas verdes, ¿se dicen arvejas en todos los países hispanohablantes? Lo que me temía. Por suerte, despejarme este tipo de dudas ligüisticas no es problema para mí, ya que tengo el honor de compartir oficina- y pato con salsa de anacardos una vez al mes- con una gaditana, una toledana origanaria de Bosnia y una porteña, esto no sólo gracias (nuevamente) a la globalización sino a las almas solitarias en busca de su peor es nada. Mi investigación sacó a la luz dos cosas interesantes. La primera , e importante, es que las arvejas se llaman guisantes en la Madre Patria; la segunda, irrelevante, pero curiosa, es que en Argentina, las judías verdes se llaman chauchas y que su semilla no es el guisante, sino el chicharito, el que -sin embargo- según el árticulo de la wiki es lo mismo que la arveja…
A continuación la tan esperada receta:

Ingredientes:
450 g de
arvejas, guisantes, chicharitos
1 cebolla
40 g mantequilla
100 ml de consome de verdura (cubito Maggi)
5 cucharas de crema de leche
1 manojo de menta fresca
1,5 cucharadas de jugo de limón
Nuez moscada
Sal
Pimienta

Preparación:
-Picar la cebolla en cuadraditos.
-Lavar la menta y cortarla muy finamente.
Derretimos la mantequilla en una sartén y añadimos primero la cebolla, luego las arvejas.
Agregamos el consomé de verdura. Se debe bajar la temperatura, tapar y dejar cocer por 10 minutos. Añadimos la crema de leche a y mezclamos todo hasta que se forme una especié de puré. Damos sabor con sal, pimienta, jugo de limón y por supuesto menta fresca.